crepita al fuego
la torta de maíz
del desayuno
riega la taza
cada noche la crema
de calabaza
herida de huso
con la lana y el trigo
se cicatriza
Prueba sus pechos
dulces como los dátiles
fluye la espuma
el coleóptero
grande crujiente y negro
festín del gato
luna de nácar
en la choza en penumbra
huele a comino
“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya