“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya



Sakura

ya duermen todos
se descalza la madre
contempla el fuego


con pulso leve
cierra la niña
los ojos al abuelo


aguarda el niño
que en el roble madure
la agalla tierna


noche de agosto
¿pellicos de castañas?
¡es un erizo!


en el sol y en la sombra
la lagartija
y el dinosaurio


la quinceañera
gime frente al espejo
tiene un granito