“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya
Verdeyrosa
se oyen ladridos
café caliente y churros
sol cegador
bombillas blancas
pijama y zapatillas
los perros duermen
se hace de noche
va a buscar a sus nietos
lleva sus guantes
cose y se pincha,
una gota de sangre
sobre la tela
dos mariposas
vuelan y se detienen
arriba abajo
ladran y corren
crac crac las hojas secas
bajo sus patas