“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya



Yu






duerme en su concha
bajo la nieve aguarda
la yerba tierna





coloca el hielo
el pescado, los precios
y el perejil

vacía el cubo
con las tripas, las raspas
y las escamas



tras esquilar
empelleja al cordero
para que mame



cabemos siete
cada cual con su aroma
en el ascensor


tocan a muerto
el pupitre vacío
los niños callan