huyen las aves
solitarias desnudas
quedan las ramas
suspendida vigila
desde los hilos.
Depredadora
el hilo pasa
por los cortes precisos
haciendo ojales
jazmín y rosa,
ambas liba la abeja
de una a otra
sobre la cama,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
ojos abiertos
ruido del bus,
casi no oigo su voz,
me lanza un beso
“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya