“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya



Yedra

sendero oscuro
el lúgubre reflejo
de una lechuza


días de escuela
olor a lapicero
en cada rincón


ojo pequeño
al enhebrar la aguja
no pasa el hilo


sobre ese tronco
grabado está el amor
de los amantes


manos al aire
lágrimas y pañuelos
el tren se marcha


en la avenida
qué dulce olor a churros
con chocolate

Vicent

ojos cautivos
que miran sin ser vistos
desde el Islam


miró la flor
inhaló su fragancia
y dijo : achís


los esqueletos
desfilan disfrazados
por la Cibeles


frente a la jaula
todos vemos al mono
pocos su pena


despunta el día
en la fría estación
el viejo aguarda


ciudad de gris
rascacielos y grúas
tapan la luna

Sakura

ya duermen todos
se descalza la madre
contempla el fuego


con pulso leve
cierra la niña
los ojos al abuelo


aguarda el niño
que en el roble madure
la agalla tierna


noche de agosto
¿pellicos de castañas?
¡es un erizo!


en el sol y en la sombra
la lagartija
y el dinosaurio


la quinceañera
gime frente al espejo
tiene un granito

Roble

motores rápidos
las hojas tiritando
se desperezan

luces de ausencia
cuerpos ya derrotados
al fin frenando


se acerca a tientas
vende ilusión su pecho
empapelado


con los gruñidos
la escarcha se derrite
entre las artesas


almacen atestado
todos picamos
en ese anzuelo.


queda en el libro
una pestaña atrapada
punto final

Nu Shú

crepita al fuego
la torta de maíz
del desayuno

riega la taza
cada noche la crema
de calabaza


herida de huso
con la lana y el trigo
se cicatriza


Prueba sus pechos
dulces como los dátiles
fluye la espuma


el coleóptero
grande crujiente y negro
festín del gato


luna de nácar
en la choza en penumbra
huele a comino

Felizia

insectos negros
volando en formación
de cinco siete


busca en la caja
lo que nunca se encuentra
un imperdible


qué distinto el otoño
para mí que voy
para ti que quedas


niña en la era
el ojal y el botón
cierran su abrigo


solemnemente
se levanta el cadáver
del juez de paz


a mediodía
la sombra del ciprés
regresa al este.

Arroba

La gota de agua
rueda por el cristal
sin saber dónde


aunque es inútil
vuelve la vista atrás
ante la tumba


ciruela negra
¿por qué se pone roja
cuando está verde?


pisé una araña
de su cuerpo escaparon
mil arañitas


en el desván
el ratón del portátil
y el gato hidráulico


en el cuartel
bajo el claro de luna
suena un clarín

Verdeyrosa



se oyen ladridos
café caliente y churros
sol cegador

bombillas blancas
pijama y zapatillas
los perros duermen



se hace de noche
va a buscar a sus nietos
lleva sus guantes



cose y se pincha,
una gota de sangre
sobre la tela


dos mariposas
vuelan y se detienen
arriba abajo



ladran y corren
crac crac las hojas secas
bajo sus patas




Tierraluna

huyen las aves
solitarias desnudas
quedan las ramas



suspendida vigila
desde los hilos.
Depredadora



el hilo pasa
por los cortes precisos
haciendo ojales


jazmín y rosa,
ambas liba la abeja
de una a otra



sobre la cama,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
ojos abiertos


ruido del bus,
casi no oigo su voz,
me lanza un beso



Yu






duerme en su concha
bajo la nieve aguarda
la yerba tierna





coloca el hielo
el pescado, los precios
y el perejil

vacía el cubo
con las tripas, las raspas
y las escamas



tras esquilar
empelleja al cordero
para que mame



cabemos siete
cada cual con su aroma
en el ascensor


tocan a muerto
el pupitre vacío
los niños callan

Sise



Rayo de luna
en el oscuro mar
duerme el barquero



Ella lo sigue
cerca de sus zapatos.
Es mediodía


Brotan las lilas
párroco y feligreses
van de morado


Hilos y telas
en sus ágiles dedos
suave bordado


Ya es medianoche
suenan las campanadas
cae su zapato



Piso cartones
junto al escaparate,
duerme tranquilo


Liliana

en fila india
acarrean el grano
sopor y siesta


tras las cortinas
ramas livianas de hojas
canta el jilguero

cono de sombras
emplumados gorriones
ausente trino


lejanas luces
que en las nítidas noches
se desparraman



el aire denso
madurando las frutas
frías navajas

JAZZEN en TOKIO CAFÉ

Permitidme un poco de Jazz cada día, a cargo de Paul Quintero y su magnífico grupo "Budas de agua"







Xuan dijo...
Camarero, sírvame algo fuerte, que estos días tengo que hacer de enterrador.

El camarero dijo...
Tenga, amigo, un buen trago de esta ginebra holandesa le meterá de lleno en su papel de enterrador. Regalo de Gabriel Grub; y por si quiere intimar con él le paso su dirección, pero guárdese de los duendes, amigo mío:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/dickens/historia.htm

Sise dijo...
Hola, señor camarero, creo que yo también necesito algo fuerte, entre la adivinanza y el cura me están matando. Mira! se me acaba de ocurrir, entre el enterrador y el cura podríamos hacer un buen haiku,
¡Vaya tándem! jajaja ¡qué bueno!

El camarero dijo...
pues un buen haiku no sé; pero un buen negocio, seguro.
Tome, doña Sise, un Fray Angélico para usted

Sise dijo...
Está muy rico este Fray Angélico pero ¿no tiene por ahí un poquito de quina Santa Catalina?

El camarero dijo...
Claro, por eso le han dado el papel de curato, si hasta en esto del bebercio se le nota la santidad (voy a esconder el Lácrima Cristi o a ésta le da llorona y luego no hace la tarea)

Yu dijo...
Buenas. Un chato.

El camarero dijo...
Hombre, don Salicio, ¿cómo por aquí?

Yu dijo...
Pues ya ve, apacentando amores y corderas, como mi admirado compadre Miguel Hernández

Raúl Vacas dijo...
Camarero, por favor, ¿podría ponerme una horchata? No, no, mejor no, que eso es más bien para el verano como el tinto con gas. Tal vez una copita de cava o de champán, aunque ya han pasado las celebraciones de Navidad... O un mosto natural, aunque no sea otoño. No sé, mejor póngame un batido de kigo y si es posible del tiempo, bien frío. Uf

El camarero dijo...
jefe, usted como veleta no tendría precio

Sise dijo...
¡Camarero! Una ronda de sake para todos que hoy invito yo, es mi cumpleaños.

Xuan dijo...
Acepto ese sake.
Felicidades Sise.

El camarero dijo...
pero hombre, por dios, no faltaba más; ahora mismo sako el sake de la saka. Campari, señora sise, que está usted hecha una chavala

tierraluna dijo...
Felicidades Sise.
Esta vez no he podido detenerme mucho en los haikus, compañeros. Pero es que tengo aquí a mi chico mayor que no quiere soltar la tos ni los mocos, parece que les ha cogido cariño, está bastante agotado y hay que cuidar de él. Y el peque necesita ayuda especial para estudiar, y está de exámenes, así que como no soy una super madre, pues que yo también necesito descansitos. Espero aplicarme más dentro de unos días cuando logre echar a estos dichosos virus a escobazos, que nos traen fritos.

Xuan dijo...
Camarero, tiene el local, últimamente muy vacío, no cree?

el camarero dijo...
Qué quiere que le diga; no pude sujetar el día del cumpleaños de la señora Sise al percusionista de los Jazzen y le dio con la baqueta en los dientes a más de uno . Pero es que hay que ver, que no había forma de bajar a la doña del tambor.
En fin, ya se les pasará.

Sise dijo...
Señor camarero, y lo bien que me lo pasé....De esta me paso a un taller de música.

el camarero dijo...
pero alma de dios, primero toma el tambor por un tablao y luego confunde las baquetas con los palillos del arroz tres delicias...
no hombre, no; eso no lo perdona ningún percusionista que se precie

Sise dijo...
Bueno, después del escándalo del día de mi cumple no me atrevía a volver por aquí. Yo creo que ya está olvidado y perdonado, no?
¿Cómo va todo? ¿Alguna novedad?
De paso me pone un té, por favor. Bueno o algo que calme los nervios, es que he dejado de fumar y estoy que me subo por las paredes...
(por cierto, vaya oportuno "silence is sexy". Uff! qué rato he pasado!!!!)

El camarero dijo...
pero hombre! qué bueno verla de nuevo por aquí. O este tema les ha dejado con la boca abierta pero sin palabras, o les ha noqueado, o están por ahí durmiendo la mona y disfrazados de mariantoñeta, vaya usted a saber, doña Sise. ¿Americano el té?

Sise dijo...
Sí, americano, pero de los de verdad, con su canelita y todo.