“El haijin, antes que aprender literatura, debe aprender a sentir, debe afinar sus sentidos como si fueran instrumentos musicales, ya que serán ellos los que percibirán e interpretarán la sinfonía sagrada de la Naturaleza” Vicente Haya



Felizia

insectos negros
volando en formación
de cinco siete


busca en la caja
lo que nunca se encuentra
un imperdible


qué distinto el otoño
para mí que voy
para ti que quedas


niña en la era
el ojal y el botón
cierran su abrigo


solemnemente
se levanta el cadáver
del juez de paz


a mediodía
la sombra del ciprés
regresa al este.